La comparecencia de la expresidenta Laura Chinchilla en la Comisión de Seguridad y Narcotráfico de la Asamblea Legislativa dejó más dudas que respuestas en torno al objetivo inicial de su convocatoria.
La exmandataria fue llamada a rendir criterio sobre el papel del exmagistrado Celso Gamboa en los señalamientos que se investigan.
El uso del tiempo
Sin embargo, durante una hora y 22 minutos concentró la mayoría de sus intervenciones en hablar de temas relacionados con la seguridad costarricense, dejando en segundo plano el asunto central que motivó su presencia en el Congreso.
La situación generó incomodidad entre algunos legisladores, pues fue hasta que el presidente de la comisión, Gilberth Jiménez, insistió en retomar el propósito original de la sesión, que Chinchilla se refirió a Gamboa.
En su valoración, describió al exmagistrado como una persona “diligente y con gran capacidad para socializar”, palabras que despertaron cuestionamientos en los diputados presentes.
La diputada oficialista Pilar Cisneros reprochó que el tiempo se utilizara en desviar la atención hacia la situación general de la seguridad nacional, cuando lo que se esperaba era un aporte puntual sobre la relación, influencia o conocimiento de Gamboa en los casos investigados.
Otra cara de la moneda
Horas despúes de que Chinchilla mencionara que se alejó de Gamboa tras conocer sus nexos con Juan Carlos Bolaños y lo señalara de «corrupto», el empresario dio su versión de los hechos en redes sociales.
Incluso, Bolaños aseguró que parte de la molestia de Chinchilla, obedece a que no quiso dar apoyo económico a la campaña de José María Figueres, lo que según explicó le habría costado perder una licitación.
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Bolaños aseguró que la exmandataria faltó a la verdad y que la demandará ante los estrados judiciales, asimismo, aseguró que los nexos de Gamboa con el gobierno de Venezuela fue por medio de Chinchilla.