En medio de la pandemia, un video que mostraba tapires nadando bajo un tronco convirtió a Dionisio Paniagua, guía turístico del Parque Nacional Corcovado, en una figura destacada en redes sociales. Actualmente, acumula más de medio millón de seguidores en TikTok e Instagram, gracias a su enfoque singular: acercar la biodiversidad costarricense a quienes no podían visitar «el rincón más biodiverso del mundo».
Corcovado, ubicado en la Península de Osa, alberga el 2,5 % de la biodiversidad mundial en apenas 45.000 hectáreas. Cuenta con más de 375 especies de aves, 124 mamíferos y los cuatro primates que habitan Costa Rica: mono araña, aullador, tití y capuchino. Además, es hogar de jaguares, pumas y una población estacional de ballenas jorobadas, consolidándose como uno de los lugares más biológicamente intensos del planeta.
Dionisio comenzó a compartir su entorno en redes sociales para acercar la naturaleza a quienes no podían viajar. El video viral del tapir fue un fenómeno inmediato y marcó su misión: llevar la naturaleza a las personas a través de una pantalla, mostrando siempre que el verdadero protagonista es el parque y su fauna.
Su historia profesional es tan curiosa como inspiradora. Originario de San Vito, dejó una clínica para estudiar Turismo y trabajó como profesor antes de convertirse en guía. Intentó emprender junto a su familia en San Vito, pero ese primer proyecto no prosperó. Regresó a Puerto Jiménez y transformó su esfuerzo en una empresa familiar exitosa que opera desde hace 15 años. La viralización de su contenido le permitió comprender el poder de la educación ambiental digital.
Paniagua promueve un turismo responsable y respetuoso: no permite que los visitantes alimenten o toquen animales, y enfatiza que la interacción con la fauna debe ser pasiva. El guía conserva su humildad ante la fama y reconoce que esta visibilidad ayuda a valorar su trabajo y a crear conciencia sobre la importancia de Corcovado como patrimonio natural.
Con su contenido, Dionisio no solo muestra el esplendor de un parque emblemático, sino que inspira respeto por el medio ambiente, educación ambiental y conciencia sobre uno de los ecosistemas más ricos y frágiles del planeta. Su mensaje resuena en quienes sienten que, aunque confinados, aún pueden conectarse con la maravilla de la naturaleza costarricense.