La Universidad Estatal a Distancia (UNED) alertó sobre los riesgos del uso temprano y sin supervisión de redes sociales en niñas, niños y adolescentes, en un contexto donde España y Costa Rica impulsan proyectos de ley para limitar el acceso de personas menores de edad a estas plataformas.
La advertencia fue planteada por la psicóloga Marianela Viales Sosa, coordinadora de la Comisión Institucional de Salud Mental de la UNED, quien señaló que el debate actual no debe centrarse únicamente en prohibiciones, sino en el acompañamiento activo de personas adultas. Sus declaraciones surgen tras el anuncio de España de prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años, mientras que en Costa Rica se discute un proyecto que impediría la apertura de cuentas a menores de 14 y exigiría autorización parental para adolescentes.
Según la especialista, diversos estudios evidencian que el cerebro infantil aún no está preparado para procesar muchos de los estímulos presentes en redes sociales. La exposición temprana y sin regulación puede derivar en situaciones de acoso digital, sexualización temprana, discursos de odio y contacto con contenidos violentos o adictivos, afectando el bienestar integral de la niñez. Viales subrayó que la identidad infantil se construye principalmente a través del juego, la interacción directa y la experiencia con el entorno, no a partir de la aprobación en espacios digitales.

Además, advirtió que el uso excesivo de estas plataformas puede impactar el desarrollo de habilidades fundamentales como la tolerancia a la frustración, el autocontrol, el pensamiento crítico y la regulación emocional. Por ello, insistió en que prohibir sin acompañar no es una solución suficiente ni saludable frente al avance acelerado del entorno digital.
Ante este escenario, la UNED propone una serie de acciones complementarias. Entre ellas, el acompañamiento activo de madres, padres y personas cuidadoras; la promoción de espacios presenciales de socialización como el deporte, el arte y el juego; la educación digital temprana en centros educativos y comunidades; y una regulación con enfoque integral que combine límites de edad, campañas de sensibilización y herramientas tecnológicas seguras.

Asimismo, la universidad destaca la necesidad de desarrollar estrategias para prevenir riesgos específicos como el acoso digital y la explotación infantil, así como reducir la exposición a contenidos inapropiados. Para Viales, el rol de las personas adultas es clave para generar confianza, diálogo y orientación en el uso responsable de la tecnología.
Finalmente, la experta concluyó que el verdadero desafío no es únicamente decidir si se permite o no el uso de redes sociales, sino cómo acompañar a la niñez en un entorno digital que avanza de forma agresiva, garantizando un desarrollo integral y vínculos afectivos sólidos.


