Liga Deportiva Alajuelense atraviesa su momento más delicado del torneo. A falta de cuatro jornadas para el cierre de la fase regular del Clausura 2026, los manudos amanecen fuera de la zona de clasificación, en una situación que enciende todas las alarmas en el entorno rojinegro.
El equipo dirigido por Óscar “Machillo” Ramírez cayó al quinto lugar con 19 puntos, superado por Municipal Liberia, que llegó a 21 tras su contundente victoria en la jornada.
La Liga, que hace semanas parecía tener controlada su presencia en semifinales, hoy depende no solo de sus resultados, sino también de otros equipos.
Más allá de la tabla, el problema para Alajuelense es de rendimiento. Los constantes tropiezos, como el empate reciente ante Guadalupe, le han pasado factura en el momento menos oportuno del campeonato.
El margen de error se agotó y cualquier nuevo fallo podría significar un golpe casi definitivo.
Cuatro finales y presión máxima
El panorama es claro: Alajuelense está obligado a ganar. Con cuatro partidos por disputar, el equipo rojinegro necesita sumar prácticamente todos los puntos en juego para meterse nuevamente en zona de clasificación.
El calendario tampoco da tregua. Enfrentamientos directos y partidos de alta exigencia marcarán el cierre de la fase regular, donde cada jornada será una final para los manudos.
Además, la presión no viene solo desde arriba. Equipos como Sporting y San Carlos siguen al acecho, lo que convierte la lucha en una batalla múltiple donde un tropiezo podría incluso hacerlos caer más posiciones.
Por si fuera poco, el golpe no es únicamente en el Clausura. Alajuelense también perdió el liderato de la tabla acumulada, ahora en manos de Saprissa, reflejando un bajón general en su rendimiento durante la segunda mitad de la temporada.
Un cierre que definirá el semestre
La Liga aún está a tiempo, pero ya no depende completamente de sí misma. Necesita ganar y esperar un traspié de Liberia para recuperar el cuarto lugar, lo que convierte el cierre en un escenario de alta tensión.
Lo que parecía un camino controlado hacia semifinales hoy se transformó en una lucha por sobrevivir. Para un club de la exigencia de Alajuelense, quedarse fuera de la fase final no solo sería una decepción, sino un fracaso rotundo.
El cierre del torneo pondrá a prueba el carácter del equipo y la capacidad de reacción de un plantel que está obligado a responder cuando más presión tiene encima.















