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La noche terminó en caos, enojo y una decisión que nadie vio venir. El técnico costarricense Jeaustin Campos explotó tras la derrota 3-2 de su equipo, el Real España ante Choloma y anunció, en caliente, su renuncia al banquillo aurinegro.

El estratega no se guardó nada. Apuntó directamente contra el arbitraje y dejó entrever un sistema que, según él, está manipulado dentro del fútbol hondureño.

“Mi dignidad y mi prestigio valen más que situaciones como estas. Tengo casi dos años de estar viendo goles con la mano, penales que no son… y aquí se escoge quién va a ser campeón”, disparó en declaraciones al Diario Diez.

Pero el discurso fue más allá de la molestia por una derrota. Campos calificó el entorno como un “circo romano” y dejó claro que no está dispuesto a seguir siendo parte.

“No soy arlequín de un circo… lo que hay ahora es un circo. Mi profesionalismo no me permite estar en este tipo de eventos”, sentenció con evidente frustración.

La gravedad de sus palabras elevó la tensión. El técnico incluso habló de una mezcla de “incompetencia, ineptitud, mala intención y hasta sinvergüenzada”, encendiendo aún más la polémica en el campeonato catracho.

Lo más llamativo es que su salida llega en un momento deportivo positivo. El Real España se mantiene como líder del torneo con 30 puntos, aunque con la presión muy cerca de Motagua y Olimpia, ambos con partidos pendientes.

Pese a ese contexto, Campos fue tajante: su decisión no pasa por resultados ni por el respaldo del club.

“Ya se lo dije a los muchachos, yo no continúo. Tendría que cambiar un montón de cosas… ni siquiera depende de la directiva, ni de los jugadores. Tendría que cambiar quién soy yo para ir en contra de una corriente poco transparente”, afirmó.

La renuncia, cargada de denuncias y frases explosivas, deja al Real España en medio de la incertidumbre… y abre una interrogante que va más allá de un banquillo: ¿hay algo más profundo detrás del fútbol hondureño?