Expertos alertan sobre el peligro de envases químicos vacíos tras intoxicaciones
Costa Rica registró 7.147 casos de intoxicación durante los primeros seis meses del 2025, según datos del Centro Nacional de Control de Intoxicaciones. Los productos químicos de uso doméstico, los medicamentos y los plaguicidas figuran entre las principales causas de estos incidentes.
Ante esta realidad, el Colegio de Químicos de Costa Rica lanzó una advertencia sobre un riesgo que muchas personas suelen pasar por alto: los envases aparentemente vacíos de productos químicos pueden seguir representando un peligro para la salud y el ambiente.
La entidad explicó que, aunque un recipiente ya no contenga líquido o producto visible, puede conservar residuos, vapores o sustancias impregnadas en sus paredes. Estas partículas pueden provocar intoxicaciones, contaminación ambiental e incluso incendios si no se manejan de forma adecuada.

“La gestión responsable de los residuos químicos no es solo un requisito legal; es una medida de protección para las familias, los trabajadores, las comunidades y los recursos naturales. Una decisión correcta hoy puede evitar una contaminación o un accidente que afecte a muchas personas en el futuro”, concluyó Priscilla Benavides Pérez, vocera del Colegio de Químicos de Costa Rica.
Entre las prácticas más comunes y riesgosas se encuentran desechar estos envases junto con la basura doméstica, reutilizarlos para almacenar agua, alimentos o combustibles, así como verter restos de sustancias químicas por los drenajes. Estas acciones pueden generar contaminación de fuentes de agua, liberación de gases tóxicos y afectaciones a la salud de las personas.
Para prevenir accidentes, el Colegio de Químicos recomienda mantener los productos en sus envases originales, leer cuidadosamente las etiquetas, evitar mezclar residuos químicos y consultar con las municipalidades, centros de acopio autorizados o programas especializados antes de desechar recipientes que hayan contenido sustancias peligrosas. La institución insiste en que una correcta disposición de estos materiales puede marcar la diferencia entre proteger o poner en riesgo a las familias y al medio ambiente.




