¿Un segundo país bajo las montañas de Suiza?

La extensa red subterránea suiza reduce el impacto ambiental del tránsito de mercancías
Suiza ha construido un “segundo país” bajo los Alpes. Se trata de una red con más de 1.400 túneles que suman alrededor de 2.000 kilómetros de longitud. Esta infraestructura subterránea ha transformado el transporte ferroviario y vial. Además, ayuda a reducir la contaminación y protege uno de los ecosistemas montañosos más importantes de Europa.
El eje principal de esta infraestructura es el Nuevo Enlace Ferroviario a través de los Alpes (NRLA). El megaproyecto incluye los túneles base de Lötschberg, San Gotardo y Ceneri. Entre ellos destaca el Túnel de Base del San Gotardo, considerado el túnel ferroviario más largo del mundo. Tiene aproximadamente 57 kilómetros de longitud y los trenes de pasajeros lo recorren en cerca de 20 minutos.
Más allá de reducir los tiempos de viaje, la red busca trasladar el transporte de mercancías de las carreteras al ferrocarril. El objetivo es disminuir el impacto ambiental. La estrategia también pretende reducir la circulación de camiones pesados por los valles alpinos. Durante décadas, el aumento del tráfico provocó más emisiones contaminantes, mayor ruido y un incremento del riesgo de accidentes.
La política comenzó a consolidarse en la década de 1990. Desde entonces, Suiza impulsó medidas para favorecer el transporte ferroviario de carga. La construcción de túneles con recorridos prácticamente planos permite movilizar trenes más largos y pesados. Además, estos consumen considerablemente menos energía que los camiones que atraviesan las carreteras de montaña.
Según estudios sobre el transporte de mercancías en Europa, el ferrocarril consume cerca de una quinta parte de la energía que utilizan los camiones pesados. También genera aproximadamente una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero por tonelada-kilómetro transportada. Como resultado, más del 70 % de la carga que cruza los Alpes suizos se mueve actualmente por tren. Esto ha permitido reducir de forma significativa la cantidad de camiones que circulan por la región.
La construcción de esta red también representó importantes desafíos ambientales. El túnel de base del San Gotardo requirió la excavación de millones de toneladas de roca. Para minimizar el impacto, las autoridades aplicaron varias medidas. Entre ellas destacan el transporte de materiales por ferrocarril y barco, el tratamiento de aguas residuales, la instalación de filtros en la maquinaria y la restauración de los ecosistemas afectados al finalizar las obras.
Además de mejorar la movilidad y la eficiencia del transporte, esta infraestructura fortalece la resiliencia del país frente a los fenómenos naturales. Los túneles y galerías ofrecen mayor protección ante avalanchas, desprendimientos de rocas e inundaciones. Esto garantiza la continuidad de las principales rutas ferroviarias y carreteras, incluso en un contexto marcado por los efectos del cambio climático.





