Costa Rica está al frente de un estudio internacional pionero sobre tiburones y contaminación marina en la Bahía Santa Elena, ubicada en el Pacífico Norte del país. Esta investigación forma parte del proyecto global SHARKSense, que busca determinar si la coloración de la piel de tiburones y rayas puede servir como un bioindicador natural de la contaminación ambiental.
El estudio se centra en la melanina, el pigmento que da la coloración oscura a la piel de estos animales y que tiene la capacidad de unirse a metales pesados presentes en el medio marino. Según el investigador Mario Espinoza, esta propiedad permite que la coloración de la piel refleje los niveles de contaminación en el hábitat de las especies marinas.
La Bahía Santa Elena, reconocida por su riqueza biológica y belleza escénica, es una de las áreas marinas mejor conservadas del país. Forma parte del Área Marina de Manejo Bahía Santa Elena, que protege ecosistemas clave como arrecifes rocosos, manglares y zonas de alimentación para diversas especies marinas, incluyendo tiburones y rayas.
La colaboración internacional en este proyecto destaca el compromiso de Costa Rica con la investigación científica y la conservación marina, posicionando al país como un líder global en la protección de los ecosistemas marinos y la biodiversidad.