¿Tan mal está Costa Rica según el WSJ?
El diario estadounidense advierte sobre una crisis en Costa Rica, pero datos recientes muestran una realidad más compleja
Durante décadas, Costa Rica fue vista internacionalmente como uno de los principales ejemplos de estabilidad democrática en América Latina. Hoy, esa imagen enfrenta nuevos cuestionamientos. Un reportaje de The Wall Street Journal describe al país como escenario de un “terremoto político” provocado por el avance del narcotráfico, la violencia y el creciente enfrentamiento entre el Gobierno y el Poder Judicial.
La radiografía del diario estadounidense presenta elementos difíciles de ignorar. Costa Rica experimentó un fuerte aumento de los homicidios durante los últimos años. Además, las organizaciones criminales transnacionales ganaron presencia en el país. Sin embargo, existe un matiz importante: la violencia no aumenta en 2026 al mismo ritmo que en años anteriores. Al 24 de agosto, el OIJ contabilizaba 520 homicidios. La cifra representa 50 casos menos que los 570 registrados durante el mismo período de 2025.
Esto no significa que el problema esté resuelto. Costa Rica todavía registra cifras de homicidios muy superiores a las de años anteriores. Además, agosto mostró un repunte respecto del mismo período de 2025. La disminución tampoco ocurre de manera uniforme. Cartago, Limón y Puntarenas presentan aumentos interanuales, mientras otras provincias registran reducciones.
El diagnóstico de The Wall Street Journal cobra especial relevancia al analizar el crecimiento del narcotráfico y su impacto en las instituciones. En agosto trascendió un informe de inteligencia que identificó a 116 policías presuntamente vinculados con organizaciones criminales. El documento señala posibles nexos con narcotráfico, contrabando y trata de personas. Las autoridades aclararon que esos señalamientos deben investigarse. El informe, por sí solo, no constituye una prueba judicial.

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A esto se suma una disputa cada vez más intensa entre el Poder Ejecutivo y el Judicial. La presidenta Laura Fernández cuestiona el funcionamiento de los tribunales y defiende una estrategia de mayor firmeza contra el crimen. Por su parte, el Ministerio Público y la Corte Suprema han advertido sobre los posibles efectos de reducir los recursos destinados a la investigación y la administración de justicia. El Poder Judicial también señaló que las limitaciones presupuestarias para 2027 obligaron a realizar recortes en áreas sensibles.
Por eso, afirmar simplemente que “Costa Rica dejó de ser un ejemplo de estabilidad democrática” sería una conclusión demasiado tajante. El país mantiene sus instituciones democráticas, elecciones y división de poderes. Una muestra de ello fue la reciente manifestación ciudadana en defensa del Poder Judicial, que pudo desarrollarse de manera pública, así como el proceso electoral que permitió a los costarricenses elegir a su actual presidenta. Estos hechos evidencian que, pese a las tensiones actuales, las bases democráticas del país continúan vigentes.
Sin embargo, Costa Rica enfrenta una tensión institucional que hace pocos años parecía mucho menos probable. El Estado intenta responder a estructuras criminales cada vez más sofisticadas, mientras los distintos poderes de la República mantienen fuertes diferencias sobre cómo enfrentar la inseguridad. El reportaje de The Wall Street Journal pone precisamente esta contradicción bajo la lupa y plantea hasta qué punto la crisis de seguridad está poniendo a prueba la estabilidad institucional del país.
La pregunta, entonces, no es únicamente si Costa Rica está más violenta que antes. También debemos preguntarnos si el país está logrando superar una de sus peores crisis de seguridad sin poner bajo presión las instituciones que durante décadas fueron parte de su principal fortaleza democrática. Los homicidios disminuyen este año, pero persisten el narcotráfico, los señalamientos sobre infiltración criminal y el enfrentamiento entre poderes. Todo esto plantea una pregunta de fondo: ¿estamos ante una recuperación o apenas ante una pausa en una crisis que todavía no termina?





