Escuchar música sin audífonos podría costar ₡61.000
Las sanciones pueden alcanzar las 100 libras, pero su aplicación dependerá de las normas locales y de su aprobación oficial
Inglaterra busca poner freno a la música a todo volumen y a la reproducción de videos sin audífonos en los autobuses. Las nuevas medidas contemplan multas de hasta 100 libras esterlinas, equivalentes a unos ₡61.000, además de la expulsión del vehículo cuando corresponda. La iniciativa forma parte de un plan para reducir las conductas que afectan la convivencia durante los viajes.
La propuesta fue anunciada este lunes por el Gobierno británico, a través del Ministerio de Transporte y la oficina del primer ministro, Andy Burnham. La campaña busca que los pasajeros utilicen audífonos y respeten a quienes comparten el transporte público. Las autoridades también pretenden combatir otras conductas, como vapear, arrojar basura y amenazar a otros usuarios.
El objetivo es mejorar la experiencia de viaje y evitar que el ruido o los comportamientos antisociales generen incomodidad o inseguridad. La ministra de Transporte, Heidi Alexander, señaló que pequeños cambios de conducta pueden marcar una diferencia en el uso cotidiano de estos servicios. Organizaciones del sector también advierten que estas molestias pueden desanimar a algunas personas a utilizar el transporte público.
Sin embargo, las multas no se aplicarán automáticamente en todos los autobuses. La legislación que permite a las autoridades locales establecer estas sanciones entró en vigor el 5 de agosto de 2026. El Gobierno publicó nuevas directrices para aplicar las medidas, pero cada normativa local necesita la aprobación del secretario de Estado antes de entrar en vigor.

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El procedimiento contempla advertir al pasajero y explicarle las reglas. Si se niega a cumplirlas, los funcionarios autorizados podrán intervenir y aplicar las medidas correspondientes. La responsabilidad de hacer cumplir las normas recaerá en el personal autorizado, incluidos los agentes de seguridad del transporte y la Policía, no en los conductores de autobús.
La medida podría favorecer viajes más tranquilos, especialmente para las personas sensibles al ruido. Sin embargo, su aplicación exigirá reglas claras y criterios uniformes para determinar qué conductas ameritan una sanción. La información oficial no establece excepciones por nacionalidad, por lo que no se anuncia un trato distinto para turistas y residentes. La aplicación concreta dependerá de las normas locales.
En los trenes, incluido el metro de Londres, ya existen disposiciones contra la reproducción de sonidos que molesten a otros pasajeros. Quienes desobedezcan las advertencias pueden ser retirados del servicio y afrontar procedimientos judiciales, con multas de hasta 1.000 libras. Ahora, el Gobierno busca reforzar el cumplimiento de esas reglas y facilitar que las autoridades locales combatan conductas similares en los autobuses.





