Excomunión marca nueva crisis en la Iglesia
Seis obispos fueron sancionados tras participar en la consagración de nuevos prelados sin la autorización del papa León XIV
El Vaticano oficializó este jueves la excomunión de seis obispos vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. La medida se produjo luego de que el grupo ordenara a cuatro nuevos prelados sin la autorización del papa León XIV. Para la Santa Sede, ese acto constituye un cisma porque representa un rechazo directo a la autoridad del Pontífice dentro de la Iglesia católica.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe anunció la decisión mediante un decreto firmado por su prefecto, el cardenal Víctor Manuel Fernández. El documento señala que los dos obispos que presidieron la ceremonia y los cuatro religiosos ordenados incurrieron en excomunión automática. El derecho canónico establece esa sanción para quienes participan en este tipo de actos sin mandato pontificio.
Los sancionados son Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, quienes encabezaron la ceremonia celebrada el 1.º de julio en Écône, Suiza. También figuran los recién consagrados Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. Según la Santa Sede, realizaron la ordenación pese a las advertencias emitidas previamente.
Además, el Vaticano advirtió que cualquier sacerdote, religioso o fiel que se adhiera formalmente al cisma también podría quedar sujeto a la excomunión. Al mismo tiempo, reiteró que la Iglesia mantiene abiertas las puertas para quienes decidan abandonar esa ruptura y regresar a la plena comunión con Roma.

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La Fraternidad Sacerdotal San Pío X nació en 1970 por iniciativa del arzobispo francés Marcel Lefebvre. Desde entonces, mantiene profundas diferencias con el Vaticano debido a su rechazo de varias reformas aprobadas tras el Concilio Vaticano II. Entre ellas cuestiona los cambios en la liturgia, el ecumenismo y la libertad religiosa impulsados por la Iglesia durante la segunda mitad del siglo XX.
La relación entre ambas partes ya había atravesado una crisis similar en 1988. Ese año, Marcel Lefebvre consagró a cuatro obispos sin autorización del entonces papa Juan Pablo II. Esa decisión provocó excomuniones y marcó uno de los episodios más delicados para la Iglesia en las últimas décadas. Aunque años después el Vaticano levantó algunas sanciones para favorecer el diálogo, las diferencias doctrinales nunca se resolvieron por completo.
Ahora, el pontificado de León XIV enfrenta uno de sus desafíos más importantes en materia de unidad eclesial. El Vaticano afirma que la medida busca proteger la comunión de la Iglesia y preservar el orden establecido por el derecho canónico. Por su parte, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X sostiene que las nuevas consagraciones garantizan la continuidad de su misión y de las tradiciones que considera fundamentales para la fe católica.





