De la humillación al respaldo del país
Tras la ola de solidaridad, Abelardo De la Espriella invitó a don Luis a su posesión: “Lo quiero ver allí y abrazarlo“
Lo que comenzó como un episodio de rechazo por motivos políticos terminó convirtiéndose en una historia de solidaridad que ha conmovido a Colombia. El presidente electo, Abelardo de la Espriella, invitó a don Luis Felipe Yagüé Cotazo, un vendedor campesino de 74 años, a la ceremonia de posesión presidencial. “Lo quiero ver allí y abrazarlo”, expresó el mandatario electo.
La invitación surgió después de que se viralizara un video. En él, Franklin Gamboa, profesor de la Universidad de la Amazonía, le dijo al adulto mayor que no volvería a comprarle sus productos por haber votado por De la Espriella. Don Luis respondió con calma y sin confrontación. “Bueno, señor, muchas gracias. Dios le bendiga”, contestó.
El agricultor vive en Florencia, Caquetá. Desde hace más de dos años recorre las calles vendiendo panela, miel, huevos, quesillo, cuajada y otros productos campesinos. Con ese trabajo sostiene a su familia. Tras la difusión del video, miles de personas compartieron su historia en redes sociales. Además, comenzaron a buscar la manera de apoyarlo.
La respuesta no tardó en llegar. Don Luis aseguró que vendió todos sus productos. También empezó a recibir llamadas, mensajes y pedidos desde distintas regiones del país. Lo que parecía un caso de discriminación política terminó convirtiéndose en una muestra de respaldo ciudadano.

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El adulto mayor afirmó que nunca imaginó el impacto de su historia. También agradeció el apoyo recibido. “Ese personaje quiso hacerme daño, pero, para gloria del Señor, se me abrieron las puertas”, expresó. Además, aseguró que seguirá trabajando como lo ha hecho durante los últimos años.
El caso también generó reacciones en distintos sectores políticos y sociales. Entre ellas destacó la del presidente electo, quien anunció que desea contar con la presencia de don Luis en su acto de posesión. Explicó que se trata de un reconocimiento a su esfuerzo y a la actitud que mostró frente a la situación. “Lo quiero ver allí y abrazarlo”, reiteró.
El caso de don Luis pasó de ser un episodio de confrontación política a convertirse en un símbolo de solidaridad. La movilización de miles de personas le permitió vender todos sus productos. También recibió apoyo económico y un nuevo impulso para seguir recorriendo las calles de Florencia con la misma dedicación de siempre.










