Niñez en Costa Rica enfrenta brechas de pobreza, según estudio de CONARE
El informe “La deuda de Costa Rica con niños y adolescentes” analizó las condiciones de 810.394 personas menores de edad y plantea reforzar programas de cuido, salud mental y atención territorial.
La pobreza y las dificultades para acceder a servicios esenciales continúan afectando a una parte importante de la población infantil en Costa Rica, especialmente durante los primeros años de vida.
Esta situación quedó evidenciada en el estudio “La deuda de Costa Rica con niños y adolescentes”, presentado por el Consejo Nacional de Rectores (Conare), que identifica una serie de vacíos que pueden incidir en el adecuado desarrollo de niños, niñas y adolescentes.
La investigación utilizó datos correspondientes a 2024 del Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (Sinirube) y analizó las condiciones de 810.394 personas menores de edad.
Del total estudiado, 253.201 menores fueron clasificados como no pobres, mientras que 267.167 se encontraban en condición de pobreza básica y 290.026 en pobreza extrema.

Alajuela concentra la mayor proporción de niños en pobreza extrema
El estudio también muestra diferencias entre las provincias cuando se analiza la población de 0 a 12 años en condición de pobreza extrema.
Alajuela registra el porcentaje más alto, con 25,43%, seguida de San José, con 22,58%.
Los datos por provincia son:
- Alajuela: 25,43%
- San José: 22,58%
- Limón: 14,97%
- Puntarenas: 14,76%
- Guanacaste: 9,45%
- Cartago: 6,76%
- Heredia: 6,06%
Estas diferencias reflejan la necesidad de considerar las características particulares de cada territorio al momento de diseñar políticas públicas dirigidas a la niñez.
Conare plantea ampliar los servicios para la niñez
Ante este panorama, Conare plantea una serie de acciones orientadas a atender las diferentes necesidades que enfrenta la población infantil y adolescente.
Entre las propuestas se encuentra ampliar la Red Nacional de Cuido, así como crear espacios denominados “Cajas Cuna” y “Bebetecas”, dirigidos principalmente a fortalecer la atención durante los primeros años de vida.
El estudio también propone establecer clubes para adolescentes, fortalecer la atención en salud mental y mejorar la respuesta institucional del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).
La propuesta parte de la necesidad de que las intervenciones públicas se adapten a las condiciones y necesidades específicas de cada territorio, con especial atención a las poblaciones que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.
Los primeros años son una etapa clave
El informe pone especial atención en los primeros cuatro años de vida, una etapa fundamental para el desarrollo de los niños.
Las condiciones económicas y sociales de los hogares pueden incidir en las oportunidades de acceso a servicios y recursos necesarios para garantizar una adecuada calidad de vida.
Por ello, las medidas planteadas por Conare buscan fortalecer la atención desde edades tempranas y generar una respuesta más articulada entre las instituciones responsables de atender a la niñez y adolescencia.

