Costa Rica inició una nueva era bajo el mando del argentino Fernando Batista, pero el arranque estuvo muy lejos de ilusionar. Un empate 2-2 ante Selección de Jordania y una dura caída 5-0 frente a Selección de Irán dejaron al descubierto un equipo golpeado, sin identidad clara y con mucho trabajo por delante.
El primer examen mostró una cara conocida… y preocupante.
Ante Jordania, la Tricolor fue superada durante largos tramos del partido, llegó a estar 0-2 abajo y solo reaccionó en el cierre gracias a los goles de Josimar Alcócer y Warren Madrigal, rescatando un empate que maquilló un rendimiento flojo.
El equipo lució desconectado, con problemas en salida, desorden defensivo y sin peso ofensivo sostenido. Más que un punto, el partido dejó una radiografía: Costa Rica está lejos de competir con autoridad.
Pero lo peor estaba por venir.
La goleada 5-0 ante Irán terminó de encender todas las alarmas. Sin respuesta táctica, sin rebeldía futbolística y con una fragilidad evidente en todas sus líneas, la Sele evidenció una crisis que no es nueva… pero que ahora queda expuesta sin excusas.

Un equipo sin alma… y sin idea
Más allá de los resultados, lo que preocupa es el fondo.
Costa Rica no tiene hoy una identidad de juego definida. No presiona bien, no defiende en bloque y no ataca con claridad. Es un equipo partido, predecible y emocionalmente débil.
El cambio de entrenador no puede ser una varita mágica. Batista apenas inicia su proceso, pero el punto de partida es más bajo de lo que muchos imaginaban.
¿Cuál debe ser el camino?
Si Costa Rica quiere volver a ser competitiva, el camino no pasa por parches. Requiere decisiones profundas:
1. Definir una idea clara de juego
No más improvisación. Batista debe establecer un modelo reconocible, aunque tome tiempo. Sin identidad, no hay evolución.
2. Apostar de verdad por el recambio
La convocatoria ya muestra una base joven, pero el proceso debe ser sostenido, sin volver al pasado por presión mediática o resultados inmediatos.
3. Recuperar el carácter competitivo
La Sele del 2014 no solo tenía talento, tenía personalidad. Hoy, el equipo se cae ante la adversidad.
4. Ordenar la estructura del fútbol nacional
El problema no es solo la Selección. Es un reflejo de una liga que no potencia talento al nivel internacional.
5. Paciencia… pero con señales claras
El proceso necesita tiempo, sí. Pero también necesita mostrar avances reales, no solo discursos.
Costa Rica está arrancando de cero… o incluso desde más abajo.
El margen de error es mínimo, la presión es máxima y la afición ya no cree tan fácil.
El verdadero reto no es solo ganar partidos.
Es volver a construir una selección que haga sentir algo.
Porque hoy, la gran pregunta no es si Batista es el indicado…
es si el fútbol costarricense está listo para cambiar de verdad.
















