La Selección de Costa Rica tocó fondo tras protagonizar una presentación vergonzosa al caer 5-0 frente a Irán, en un resultado que va más allá del marcador y deja en evidencia una crisis futbolística profunda.
El equipo dirigido por Fernando Batista no compitió en ningún momento del partido. Sin orden, sin intensidad y sin respuesta anímica, La Sele fue ampliamente superada por un rival que hizo ver al conjunto nacional como un equipo sin ideas ni estructura.
Más preocupante que la goleada fue la imagen: errores constantes en defensa, desconexión total entre líneas y una alarmante falta de carácter. Costa Rica lució vulnerable, sin liderazgo dentro del campo y sin capacidad de reacción ante la adversidad.
El resultado enciende todas las alarmas en este arranque de proceso. Más allá de ser un amistoso, la forma en que se perdió deja una sensación de retroceso y genera serias dudas sobre el rumbo del equipo de cara a los próximos compromisos.















