Deportivo Saprissa logró por fin su primer triunfo del Torneo de Clausura, una victoria que le permite respirar momentáneamente en la tabla, pero que no termina de convencer ni en lo futbolístico ni en lo colectivo. El resultado llegó ante uno de los equipos más débiles del campeonato, lo que mantiene encendidas las dudas alrededor del funcionamiento morado.
El equipo dirigido por Vladimir Quesada mostró orden defensivo y mayor control que en partidos anteriores, pero volvió a carecer de profundidad ofensiva y claridad en los últimos metros. La victoria fue más un alivio que una señal de recuperación sólida, especialmente para una afición que exige respuestas inmediatas.
La presión ahora se traslada al próximo compromiso ante Cartaginés, un duelo clave para el futuro del técnico en el banquillo tibaseño. Un nuevo tropiezo podría reactivar con fuerza los cuestionamientos internos y externos, ya que el margen de error para Vladimir se ha reducido considerablemente tras el irregular arranque de torneo.
Saprissa suma puntos, pero sigue en deuda con su juego. El clásico provincial del fin de semana no solo será vital en la tabla, sino que podría marcar un antes y un después en el rumbo del proyecto deportivo morado.


