La tarde del 8 de enero de 2009 fue testigo de uno de los eventos sísmicos más destructivos en la historia reciente del país. Hoy, 17 años después, se recuerda el terremoto de Cinchona, que marcó profundamente a Costa Rica.
De acuerdo con datos de la Red Sismológica Nacional, el sismo ocurrió a la 1:21 p. m., con una magnitud de 6,2. El epicentro se localizó un kilómetro al sur de la localidad de Cinchona, asociado a la falla Ángel–Vara Blanca.
El evento generó más de mil réplicas, siendo la mayor registrada el 12 de enero de 2009, con una magnitud de 4,5. Además, provocó 349 deslizamientos en zonas como Cerro Congo, Cinchona, el volcán Poás y Vara Blanca, lo que destruyó por completo la ruta entre Alajuela y Vara Blanca.

El desenlace fue grave: la emergencia dejó un saldo de 27 personas fallecidas y alrededor de mil personas afectadas. Los daños fueron significativos en infraestructura, carreteras y comunidades del norte del Valle Central. Según las autoridades, las pérdidas económicas superaron los ₡280 mil millones.
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno declaró estado de emergencia en nueve cantones y decretó cinco días de duelo nacional.
De acuerdo con los análisis técnicos, la cercanía del epicentro al Valle Central y las condiciones del terreno fueron factores determinantes en la dimensión de la emergencia. Además, expertos han indicado que en la zona sur del país podría registrarse un terremoto de gran magnitud en los próximos años.
El año anterior cerró con 14.481 sismos registrados, aunque la población solo percibió 123 de estos eventos. Por ello, los especialistas reiteran la importancia de la prevención, la preparación ante emergencias y el reforzamiento de estructuras para reducir riesgos.


