Desde este lunes 18 de agosto, los diputados ya no cuentan con el servicio extendido del cafetín legislativo. Ese beneficio representaba cerca de ₡27 millones anuales.
La Contraloría General de la República lo declaró improcedente tras una consulta del Directorio Legislativo. El Departamento de Protocolo informó la suspensión mediante un comunicado a los congresistas.
El cafetín amaneció vacío y sin los alimentos que solían ofrecerse, como bocadillos y frutas. El espacio funcionaba como una extensión del Plenario para mantener el quórum.
En 2024, el presidente legislativo Rodrigo Arias había autorizado esa medida. Sin embargo, la Contraloría exigió cambios para que el servicio pueda reanudarse en el futuro.
El cafetín brindaba café, galletas y frutas durante las sesiones de la mañana y la tarde. Estaba disponible de lunes a jueves para los legisladores.
Una auditoría de 2024 reveló que el Congreso destinaba ₡27 millones al año en estos refrigerios. El informe quedó plasmado en la auditoría operativa sobre el suministro de alimentos en la Asamblea Legislativa.