Lun. Feb 9th, 2026

San José, Costa Rica — El Partido Liberación Nacional (PLN), históricamente la fuerza política más influyente del país desde mediados del siglo XX, enfrenta una de sus peores crisis después de las elecciones generales de 1 de febrero de 2026, donde quedó en segundo lugar en la elección presidencial con su candidato Álvaro Ramos, obteniendo aproximadamente 33 % de los votos, lejos del triunfo y dominación histórica que una vez disfrutó.

📉 Resultados electorales que marcan un cambio profundo

En las elecciones presidenciales de 2026, Laura Fernández, candidata de Pueblo Soberano (PPSO), obtuvo más del 48 % de los votos y evitó una segunda vuelta, confirmando la consolidación de un giro político hacia la derecha y el populismo en el país. El PLN participó con Ramos como candidato, pero su respaldo quedó muy por detrás del partido gobernante emergente, evidenciando una caída de relevancia en comparación con décadas pasadas.

Aunque el PLN mantiene representación en la Asamblea Legislativa con 17 escaños, sigue siendo la principal fuerza opositora formalmente, no logró capitalizar la campaña para recuperar la presidencia ni mantener el impulso histórico que en otras épocas le permitió dominar la política nacional.

🧠 Una identidad histórica, pero con dificultades para conectar

Fundado en 1951 bajo la conducción de José Figueres Ferrer, el PLN fue —durante décadas— la fuerza socialdemócrata que lideró transformaciones profundas en Costa Rica, incluyendo reformas sociales y la consolidación del Estado de bienestar moderno.

Sin embargo, en las últimas décadas el partido ha sufrido derrotas presidenciales consecutivas y pérdida de liderazgo real entre nuevas generaciones de votantes, muchos de los cuales ven en opciones emergentes propuestas más alineadas con sus preocupaciones de seguridad, economía o cambio institucional.

🔄 Crisis interna y fracturas

Varias señales internas han marcado la crisis del PLN:

Renuncias de figuras partidarias y líderes locales, incluyendo alcaldes que han abandonado la agrupación para apoyar a líderes políticos de otras fuerzas emergentes.

Descontento entre la juventud y militantes que critican la falta de renovación y visión clara frente a nuevos desafíos políticos.

Resultados mediocres en primarias y desgaste de liderazgos tradicionales, lo que ha generado debates sobre el rumbo ideológico del partido.

Estas cuestiones han alimentado discursos tanto dentro como fuera del partido que hablan del “fin de una era” o de que el PLN se encuentra en una etapa de profunda transformación o incluso posible irrelevancia si no se reinventa completamente.

📊 No está muerto, pero sí en transformación

No obstante, afirmar que el PLN está “muerto” sería una simplificación. El partido sigue siendo una de las organizaciones políticas con mayor historia y estructura a nivel nacional, mantiene diputados electos, tiene bases organizativas y sigue siendo percibido por algunos sectores como una fuerza viable de oposición.

Además, líderes liberacionistas han insistido en que el partido representa “una semilla fuerte” para reconstruir una propuesta política que pueda competir en futuras elecciones, defendiendo la tradición socialdemócrata y su legado histórico en el país.

📌 Un nuevo mapa político

El escenario político costarricense de 2026 muestra una fragmentación más marcada que en décadas anteriores, con un incremento de fuerzas emergentes, un auge de discursos populistas y una ciudadanía cada vez más desencantada con el bipartidismo clásico. El PLN, en este nuevo contexto, no ha desaparecido, pero sí ha perdido gran parte de la centralidad y dominio que alguna vez tuvo.

Su futuro dependerá de su capacidad para renovarse, rearticularse y ofrecer propuestas que conecten con nuevas demandas sociales; si no logra ese proceso, podría verse reducido a una fuerza secundaria más en un sistema político fragmentado, pero no “muerto” en términos absolutos.