La justicia de Estados Unidos condenó este miércoles a cadena perpetua a Ryan Routh, el hombre acusado de intentar asesinar a Donald Trump en septiembre de 2024 mientras el entonces candidato republicano jugaba golf en Florida. El fallo fue dictado por un tribunal federal de Fort Pierce, dos meses después de que un jurado lo declarara culpable de cinco cargos, entre ellos intento de asesinato de un candidato presidencial.
La jueza Aileen Cannon acogió la solicitud de la Fiscalía y aplicó la pena máxima al considerar que la sanción es necesaria “para proteger a la sociedad de futuros delitos”. Además del cargo principal, Routh fue hallado responsable de posesión ilegal de un arma por sus antecedentes penales, tenencia de un rifle con número de serie borrado y uso de un arma de fuego con fines violentos.
El ataque ocurrió el 15 de septiembre de 2024, cuando un agente del Servicio Secreto detectó el cañón de un rifle asomando entre los arbustos del campo de golf de West Palm Beach. El oficial abrió fuego y el sospechoso huyó en un vehículo, pero fue capturado minutos después por la policía. En el sitio se decomisó un rifle semiautomático cargado, con mira telescópica y munición adicional.
Durante la audiencia de sentencia, Routh tomó la palabra y leyó parte de un discurso de 20 páginas en el que se describió como “una buena persona” y afirmó que su condena era “insignificante”. La jueza lo interrumpió en varias ocasiones por considerar sus declaraciones irrelevantes para el proceso. El acusado también hizo referencias al conflicto en Ucrania y a la guerra en Gaza.
El fiscal John Shipley rechazó los argumentos de la defensa y aseguró que el imputado intentó ejecutar “una matanza a sangre fría” con el propósito de subvertir la democracia estadounidense. En el juicio se reveló la existencia de una carta escrita por Routh en la que admitía el plan y lamentaba haber fallado en su objetivo contra Trump.
Este fue el segundo atentado contra el líder republicano durante la campaña de 2024. En julio de ese año, Thomas Matthew Crooks disparó contra Trump en un mitin en Pensilvania y lo hirió en una oreja antes de ser abatido. A pesar de ambos ataques, el magnate ganó las elecciones y regresó a la Casa Blanca en enero de 2025.


