La violencia juvenil en Costa Rica continúa generando preocupación entre especialistas y autoridades, luego de los hechos registrados en los últimos días en centros educativos del país.
Uno de los casos ocurrió en Liberia, donde un estudiante murió tras ser apuñalado por otro joven. Mientras tanto, en Upala, dos alumnos protagonizaron una pelea a golpes dentro de un centro educativo. Estos episodios reflejan el aumento de conductas violentas entre adolescentes y la necesidad de atender el problema con urgencia.
Expertos advierten sobre múltiples factores detrás de la violencia
Especialistas de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) indicaron que la violencia extrema entre adolescentes no responde a un único perfil, sino a la interacción de distintos factores personales, familiares y sociales.
Entre los rasgos individuales que pueden influir en estas conductas se encuentran:
- Impulsividad
- Baja regulación emocional
- Experiencias traumáticas
- Esquemas cognitivos hostiles
De acuerdo con expertos en salud mental, los niveles de violencia en la población juvenil están alcanzando grados preocupantes, donde incluso se pone en riesgo la vida de otras personas.

Preocupa acceso a armas y normalización de la violencia
Otro elemento que genera alarma es el acceso a armas blancas o incluso armas de fuego entre jóvenes, lo que aumenta el riesgo de que los conflictos escalen a hechos fatales.
Los especialistas señalan que la violencia no surge de forma aislada, sino que suele estar vinculada con entornos donde se normalizan conductas agresivas o donde existen dificultades para manejar emociones y conflictos.
Señales de alerta que deben atender familias y escuelas
La prevención de la violencia juvenil requiere identificar señales tempranas tanto en el hogar como en los centros educativos.
Entre las principales señales de alerta se encuentran:
- Incremento de conductas agresivas
- Aislamiento repentino
- Discursos que legitiman la violencia
- Portación de objetos peligrosos
- Publicaciones violentas en redes sociales
- Participación en situaciones de bullying
Los expertos subrayan que detectar estas conductas a tiempo puede ser clave para intervenir de manera temprana y evitar que los conflictos escalen a situaciones más graves.

Prevención comienza en el hogar
Ante este panorama, especialistas coinciden en que la prevención de la violencia juvenil debe comenzar desde los hogares, mediante el fortalecimiento de la comunicación familiar, la educación emocional y el acompañamiento de los adolescentes.
Asimismo, consideran fundamental el trabajo conjunto entre familias, centros educativos y profesionales en salud mental para atender de forma integral esta problemática que preocupa cada vez más a la sociedad costarricense.



