La capa de ozono comienza a recuperarse
El Protocolo de Montreal permitió eliminar más del 99% de las sustancias controladas que dañaban el ozono
La capa de ozono está dando señales de recuperación después de décadas de deterioro provocado por sustancias químicas utilizadas por la industria. Este avance está directamente relacionado con el Protocolo de Montreal, adoptado en 1987 para reducir y eliminar compuestos que dañan esta capa. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), más del 99 % de la producción y el consumo de sustancias controladas que agotan la capa de ozono ya fueron eliminados.
El cambio también puede observarse sobre la Antártida. En 2025, el agujero de ozono alcanzó su máxima extensión anual el 9 de septiembre. En ese momento, llegó a unos 22,86 millones de kilómetros cuadrados. Además, el promedio registrado entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre fue el quinto más pequeño desde 1992.
Los científicos, sin embargo, advierten que un año con un agujero de menor tamaño no significa que el problema haya desaparecido. Su extensión puede variar considerablemente de un año a otro. Entre los factores que influyen están las temperaturas de la estratosfera y la intensidad del vórtice polar. Por eso, los expertos analizan las tendencias durante varias décadas para determinar la evolución de la capa de ozono.
El deterioro se produjo principalmente por sustancias fabricadas por el ser humano que contenían cloro y bromo. Entre ellas estaban los CFC, utilizados históricamente en sistemas de refrigeración y aerosoles. Cuando estos compuestos llegan a la estratosfera, liberan cloro y bromo. Estos elementos participan en reacciones químicas capaces de destruir moléculas de ozono.

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La recuperación tampoco será inmediata. Una evaluación científica respaldada por la OMM y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que la capa de ozono podría regresar a los niveles de 1980 si se mantienen las políticas actuales. Esto ocurriría alrededor de 2040 en el promedio mundial, 2045 sobre el Ártico y 2066 sobre la Antártida. La próxima evaluación científica cuatrienal está prevista para 2026.
Costa Rica también forma parte de este esfuerzo internacional. El país aprobó el Protocolo de Montreal en 1991 y cuenta con normativa para controlar y reducir el uso de sustancias que agotan la capa de ozono. Además, las autoridades costarricenses han establecido regulaciones específicas para sustancias como los CFC y los halones.
La recuperación del ozono también tiene beneficios para el clima. Al reducir estas sustancias, se han evitado emisiones que habrían contribuido al calentamiento global. La OMM estima que las medidas adoptadas bajo el Protocolo de Montreal evitarán entre 0,5 y 1 °C de calentamiento para mediados de siglo. La estimación se basa en un escenario hipotético sin controles sobre estas sustancias.




