Bolivia declara estado de excepción tras semanas de bloqueos y protestas
El Gobierno de Bolivia decretó este sábado un estado de excepción por 90 días ante la creciente crisis provocada por más de seis semanas de protestas y bloqueos que han afectado la movilidad, el abastecimiento y la economía del país.
La medida fue anunciada por el presidente conservador Rodrigo Paz, quien ordenó el despliegue de fuerzas policiales y militares para despejar carreteras y puntos bloqueados por manifestantes que exigen cambios en la política económica y la salida del mandatario.
Las movilizaciones, impulsadas desde principios de mayo por sindicatos, organizaciones indígenas y productores de coca, han generado severas dificultades en varias regiones. Ciudades como La Paz y El Alto enfrentan problemas de abastecimiento de combustible, alimentos y medicamentos, mientras que las pérdidas económicas ya suman miles de millones de dólares, según estimaciones oficiales.
Durante un mensaje transmitido por la televisión estatal, Paz aseguró que las protestas representan una amenaza para la estabilidad nacional y advirtió que quienes mantengan los bloqueos enfrentarán acciones legales.
“Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de acciones que les impiden trabajar, estudiar o recibir atención médica”, expresó el mandatario, quien defendió la medida al afirmar que busca restablecer la normalidad en el país.
Como parte de las operaciones, efectivos antimotines y maquinaria pesada comenzaron a retirar barricadas instaladas en distintos puntos estratégicos. En la ciudad de El Alto, algunos vecinos manifestaron su apoyo a la intervención de las autoridades, argumentando que los bloqueos han afectado gravemente la actividad económica y la libre circulación.
Aunque el Gobierno alcanzó un acuerdo con la Central de Trabajadores de Bolivia para continuar el diálogo y descartar la privatización de empresas estatales, varios grupos indígenas mantienen más de 30 bloqueos en carreteras nacionales y aseguran que continuarán las manifestaciones.
La tensión política también se ha visto marcada por los señalamientos del presidente contra sectores que considera responsables de fomentar las protestas, entre ellos simpatizantes del expresidente Evo Morales. El exmandatario, por su parte, sostiene que las movilizaciones reflejan el descontento popular con la administración actual y rechaza las acusaciones en su contra.
La situación mantiene a Bolivia en uno de los momentos de mayor conflictividad social y económica de las últimas décadas, mientras el Gobierno apuesta por recuperar el control de las principales rutas y restablecer el abastecimiento en todo el territorio.




