Costa Rica acumula 98 víctimas por accidentes acuáticos
Un joven de 19 años murió en Playa Grande de Cahuita este miércoles
Un nuevo accidente acuático en el Caribe costarricense vuelve a evidenciar los riesgos de las corrientes marinas. Un joven de aproximadamente 19 años falleció este miércoles 4 de noviembre en Playa Grande, en Cahuita de Talamanca, Limón. El incidente ocurrió luego de que fuera arrastrado por el mar. La emergencia se reportó cerca de las 9:00 a. m. Los guardavidas de la Cruz Roja lograron sacarlo del agua e iniciaron las maniobras de reanimación.
El personal de emergencia realizó maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) durante aproximadamente 25 minutos. Sin embargo, los esfuerzos no dieron resultados positivos. El joven fue declarado sin signos vitales en el lugar. Con este caso, la Cruz Roja Costarricense elevó a 98 la cantidad de personas sin signos vitales por accidentes acuáticos durante 2026. La cifra refleja la gravedad de estas emergencias y la necesidad de reforzar las medidas de prevención.
Pero ¿por qué una corriente marina puede convertirse en una amenaza mortal? Uno de los principales peligros son las corrientes de resaca o de retorno. Se forman cuando el agua que llega a la playa regresa hacia mar adentro por canales estrechos. Estas corrientes pueden arrastrar a los bañistas lejos de la orilla, incluso si saben nadar. El riesgo aumenta cuando intentan regresar directamente contra el agua. Esto provoca agotamiento y dificulta mantenerse a flote. El fenómeno no necesariamente lleva a las personas hacia el fondo, sino que las aleja de la costa.
Identificar estas corrientes no siempre es sencillo. Sin embargo, existen señales que pueden ayudar a reconocerlas. En algunos casos se observan sectores donde las olas dejan de romper con normalidad. También pueden aparecer franjas de agua más oscura o turbulenta y líneas de espuma o arena que se desplazan mar adentro. Otra señal son los canales que se forman entre las olas. No obstante, algunas corrientes no presentan señales visibles. Por eso, es fundamental observar las condiciones del mar y consultar a los guardavidas antes de ingresar al agua.
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Si una persona queda atrapada en una corriente de resaca, debe mantener la calma y evitar luchar directamente contra el agua. La recomendación es intentar mantenerse a flote y conservar energía. Si tiene capacidad para hacerlo, debe nadar paralelamente a la costa hasta salir del canal de corriente. Una vez fuera, puede intentar regresar a la playa. Si no logra escapar, debe levantar los brazos y pedir ayuda. Ante una persona en peligro, no se debe ingresar al mar sin entrenamiento. Lo correcto es alertar a los guardavidas, llamar al 9-1-1 y lanzar un objeto flotante si está disponible.
Los accidentes acuáticos también se han registrado en otros puntos del país. Entre los casos recientes figura la muerte de un hombre de 45 años en Santa Rita de Río Cuarto, Alajuela, el 11 de octubre. Además, el 24 de octubre se reportó la desaparición de una persona en playa Palo Seco, en Parrita, Puntarenas. Al 29 de octubre, los cuerpos de emergencia mantenían las labores de búsqueda con apoyo del Servicio Nacional de Guardacostas. Estos incidentes evidencian que los riesgos no se limitan a las playas. También están presentes en ríos y otros cuerpos de agua.
Ante este panorama, es fundamental extremar las precauciones al visitar playas, ríos y otros sitios de recreación acuática. Se recomienda ingresar únicamente en sectores seguros y, de ser posible, donde haya guardavidas. También es importante respetar las señalizaciones y evitar nadar en solitario. No se debe ingresar al agua bajo los efectos del alcohol o las drogas. Además, los menores deben permanecer bajo supervisión constante. La prevención y el respeto por las condiciones del entorno pueden marcar la diferencia y evitar nuevas emergencias.






