Noruega tiene nuevo rey tras la muerte de Harald V
Haakon, de 53 años, asumió el trono tras la muerte de Harald V y ya tiene heredera
La muerte del rey Harald V abrió una nueva etapa para la monarquía noruega. Su hijo, Haakon, de 53 años, ascendió automáticamente al trono y se convirtió en el nuevo rey de Noruega tras el fallecimiento de su padre este viernes. Nacido el 20 de julio de 1973, Haakon era hasta ahora el príncipe heredero y llevaba décadas preparándose para ocupar la Corona.
Con Haakon ya como monarca, la atención se centra ahora en la siguiente generación. Su hija mayor, la princesa Ingrid Alexandra, pasó a ocupar el primer lugar en la línea de sucesión y se convirtió en la nueva heredera de la Corona noruega. La joven tiene 22 años.
Ingrid Alexandra ya había asumido responsabilidades públicas dentro de la familia real. Ahora, como primera en la línea de sucesión, su papel adquiere una nueva dimensión. Además, al ser mayor de edad, deberá prestar un juramento por escrito ante el Parlamento noruego, de acuerdo con lo establecido en la Constitución. Después de ella aparece su hermano menor, el príncipe Sverre Magnus. La sucesión noruega sigue un orden que permite que hombres y mujeres tengan los mismos derechos sucesorios, conforme a la reforma constitucional de 1990.

Lea también Ortega blinda a Nicaragua de leyes extranjeras
El cambio llega después de más de tres décadas de reinado de Harald V, quien llegó al trono en 1991 tras la muerte de su padre, Olav V. Durante ese período, Harald se convirtió en una figura ampliamente reconocida dentro de Noruega y mantuvo un papel principalmente institucional y representativo.
Ahora, Haakon inicia su reinado en un momento de transición para la familia real. El nuevo monarca deberá prestar juramento de fidelidad ante el Parlamento, aunque en Noruega no existe una coronación formal. La sucesión se produce automáticamente con la muerte del monarca anterior.
Así, la Corona noruega cambia de generación: Harald V deja el trono, Haakon, de 53 años, se convierte en rey y la princesa Ingrid Alexandra pasa a ser la heredera. Es el comienzo de una nueva etapa para la monarquía noruega, con una sucesión que ya tiene definido su siguiente capítulo.





