EE. UU. e Irán vuelven al borde del conflicto
La ofensiva estadounidense contra objetivos militares iraníes reavivó la tensión en Oriente Medio
Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva contra Irán. Atacó cerca de 90 objetivos militares. Es una de las mayores operaciones de los últimos meses. La orden fue dada por el presidente Donald Trump. Washington dice que respondió a ataques de Teherán contra barcos en el estrecho de Ormuz. Ese paso es clave para el comercio mundial de petróleo.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que los ataques alcanzaron radares, sistemas de defensa, misiles, drones y bases navales. También fueron destruidos centros de apoyo militar. Washington asegura que busca reducir la capacidad de Irán. Además, dice que quiere proteger el paso de barcos por la zona.
Irán respondió poco después. Teherán afirmó que los bombardeos rompieron la tregua. También confirmó ataques con misiles y drones contra bases de Estados Unidos en Kuwait, Baréin y Catar. A la vez, varios países del Golfo reforzaron su seguridad. El temor a una nueva escalada sigue en aumento.
La reacción internacional fue inmediata. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió frenar la violencia. También llamó a retomar el diálogo. Trump respondió que el alto el fuego “ha terminado”. Además, advirtió que habrá nuevos ataques si Irán vuelve a actuar.

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La tensión también pone la mirada sobre el estrecho de Ormuz. Por esa ruta pasa gran parte del petróleo del mundo. Un cierre afectaría el suministro de crudo. También elevaría los precios. Los mercados ya muestran señales de preocupación. Las bolsas reaccionaron con cautela. Analistas siguen de cerca el conflicto. Temen un aumento en los costos del transporte marítimo. También prevén más presión sobre la inflación. Gobiernos y empresas siguen atentos a lo que ocurra en la región.
Estados Unidos afirma que la ofensiva busca proteger la navegación internacional. También dice que pretende limitar el poder militar de Irán. Sin embargo, los ataques mantienen alta la tensión. La comunidad internacional insiste en el diálogo. El objetivo es evitar una crisis aún mayor.











