África Occidental vive momentos turbulentos tras el golpe de estado militar ocurrido en Níger, el pasado miércoles 26 de julio, contra el presidente nigerino Mohamed Bazoum.

Un grupo de militares sublevados retuvo a Bazoum y tomó el control de las instituciones del país por medio de una junta militar, presidida por el general Omar Tchiani.

La nueva junta declaró que el golpe se debió a la corrupción y la pobre gestión del Ejecutivo, aunque se rumora que hay apoyos foráneos al golpe como un movimiento geopolítico de Rusia y motivos personales del general Tchiani ante la posibilidad de ser destituido por el ex-presidente.

El alzamiento conllevó fuertes reacciones internacionales, principalmente condenas desde países occidentales como Estados Unidos y diversos miembros de la Unión Europea; no obstante, la principal reacción llegó desde Francia y un bloque de naciones afines a la potencia gala, algunos afincados bajo la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO/ECOWAS en inglés) como Costa de Marfil, Nigeria, Senegal, entre otros.

Burkina Faso y Mali, también bajo juntas militares y suspendidos por CEDAO debido a esto, anunciaron apoyo total a la causa nigerina en caso de que el resto de naciones decidan invadir el país.

Miles de nigerinos se reunieron este jueves en Niamey, capital de Níger, a celebrar el Día de la Independencia y a mostrar su rechazo a Francia y el «colonialismo occidental», además de mostrar banderas de Rusia.

Cabe resaltar que Níger era de los últimos bastiones cercanos a occidente en el Sahel tras el acercamiento de Burkina Faso y Mali hacia la Federación Rusa y el Grupo Wagner.

La situación es crítica a nivel geopolítico pues desde el país en cuestión se exporta el uranio que nutre las centrales nucleares frances que proveen electricidad al 70% del territorio francés.

La Junta Militar suspendió la exportación de dicho elemento hacia Francia tras hacer gala de un discurso «anti-imperialista» y de defensa de los recursos naturales para ser aprovechados por los africanos.

De momento, la CEDAO ha intentado reunirse con los golpistas para llegar a un acuerdo y evitar una posible intervención militar; empero, la opción no se descarta del todo.