Laura Fernández plantea gira que genera polémica
Su propuesta de llevar a estudiantes al CACCO divide opiniones en distintos sectores
La propuesta de la presidenta Laura Fernández de llevar a estudiantes de comunidades con alta incidencia delictiva a conocer el Centro de Alta Contención de la Criminalidad Organizada (CACCO) abrió un intenso debate en Costa Rica. La mandataria quiere que jóvenes de barrios vulnerables visiten la nueva cárcel de máxima seguridad. Su objetivo es que comprendan las consecuencias de involucrarse en el crimen organizado y eviten seguir ese camino.
Fernández presentó la iniciativa durante la actividad en la que el Gobierno mostró los nuevos uniformes que utilizarán las personas privadas de libertad del CACCO. En ese acto, pidió al ministro de Educación coordinar giras con estudiantes de comunidades donde, según indicó, muchos jóvenes están expuestos al reclutamiento de bandas criminales. La presidenta afirmó que el objetivo es que los adolescentes “pongan las barbas en remojo” antes de tomar decisiones que puedan llevarlos a una prisión de máxima seguridad.
El Gobierno asegura que la propuesta busca enfrentar una situación que preocupa a las autoridades. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha advertido varias veces sobre el aumento del reclutamiento de menores por parte de grupos criminales. Este problema afecta, sobre todo, a comunidades con pobreza, deserción escolar y pocas oportunidades. La Presidencia indicó que en el país operan unas 261 estructuras criminales. También señaló que unas 4.300 personas están vinculadas a esos grupos.
Quienes apoyan la iniciativa creen que conocer una cárcel de máxima seguridad puede tener un efecto preventivo. Consideran que ver las consecuencias de delinquir podría alejar a algunos adolescentes del crimen. También señalan que la medida debe ir acompañada de educación, apoyo familiar y más oportunidades para los jóvenes.

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La propuesta también recibió críticas. La diputada Joselyn Sáenz calificó el planteamiento de “cínico”. Además, cuestionó que el Gobierno impulse esta iniciativa en lugar de fortalecer las políticas públicas para la niñez y la adolescencia. La legisladora afirmó que prevenir la violencia requiere invertir más en educación, cultura, deporte y programas sociales. En su criterio, esa es una estrategia más efectiva que llevar a menores a un centro penitenciario.
Las reacciones en redes sociales también han sido divididas. Algunos usuarios consideran que una visita de este tipo puede generar conciencia entre jóvenes que viven en comunidades afectadas por la delincuencia. Otros creen que la medida podría estigmatizar a los estudiantes por el lugar donde viven. Además, opinan que no resuelve las causas que llevan a muchos menores a integrarse en organizaciones criminales.
Por ahora, la propuesta sigue siendo un anuncio del Gobierno. Aún no se conocen detalles sobre su aplicación. Tampoco se ha informado qué centros educativos participarían ni cuáles serían los protocolos para las visitas. El debate continúa. Mientras algunos apoyan la iniciativa, otros consideran que la prioridad debe ser crear más oportunidades para la población joven antes que acercarla al sistema penitenciario.








