Origen del COVID-19 vuelve al centro del escenario
La Casa Blanca reavivó la teoría de la fuga de laboratorio, mientras la OMS insiste en que aún faltan pruebas
La administración del presidente Donald Trump volvió a poner el origen del COVID-19 en el centro del debate. En el sitio oficial de la Casa Blanca mantiene una página titulada Lab Leak: The True Origins of COVID-19. Allí afirma que la pandemia comenzó, probablemente, por una fuga accidental del Instituto de Virología de Wuhan, en China. La página reúne las conclusiones del Subcomité Especial sobre la Pandemia de la Cámara de Representantes. También cuestiona la labor de funcionarios de Estados Unidos. Además, critica a la Organización Mundial de la Salud (OMS). También señala a científicos que participaron en las primeras pesquisas.
El tema volvió a tomar fuerza el 29 de julio de 2026. Ese día, el inmunólogo Anthony Fauci compareció ante un comité del Senado de Estados Unidos. La audiencia fue dirigida por el senador republicano Rand Paul. Fauci invocó la Quinta Enmienda. Luego se negó a responder varias preguntas. Eran consultas sobre fondos para estudios en Wuhan. También sobre su papel durante la pandemia. Dijo que seguía el consejo de sus abogados.
Al día siguiente, el 30 de julio de 2026, el diario británico The Guardian publicó extractos de los diarios personales de Fauci. Según el medio, desde enero de 2020 estudiaba varias teorías sobre el origen del virus. Una de ellas era una fuga de laboratorio. Más tarde cambió de criterio. Llegó a creer que la evidencia apoyaba más un origen natural. También calificó de “disparates” algunas notas de prensa. Esos trabajos daban por probada la teoría del laboratorio.
La agencia Associated Press (AP) explicó que la audiencia y la publicación de los diarios forman parte de una nueva ofensiva política. La impulsan legisladores republicanos. Buscan revisar las decisiones tomadas durante la pandemia. También quieren saber si hubo errores. O si se ocultó información. Sin embargo, AP recuerda que ninguna investigación pública ha demostrado que el SARS-CoV-2 escapara de un laboratorio.

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Mientras tanto, la comunidad científica mantiene una posición más cauta. El 27 de junio de 2025, la Organización Mundial de la Salud publicó un informe del Grupo Científico Asesor sobre los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO). El grupo reúne a expertos de varios países. El informe favorece un origen zoonótico. Es decir, el virus habría pasado de animales a personas. Aun así, el grupo no descarta una fuga de laboratorio. Dice que aún faltan datos clave. China todavía no los ha entregado.
Una posición similar apareció el 24 de febrero de este año en la revista científica Nature. El artículo fue firmado por 23 de los 27 integrantes originales del SAGO. Los investigadores afirman que las pruebas apoyan, sobre todo, un origen animal. También dicen que no hay evidencia de ingeniería genética. Tampoco hay pruebas directas de una fuga de laboratorio. Además, señalan que parte del debate ha estado marcado por decisiones políticas. También por informes de inteligencia. En algunos casos, esos informes no coinciden con la evidencia científica.
Más de seis años después, el origen del COVID-19 sigue sin una respuesta definitiva. La administración de Estados Unidos mantiene la teoría de la fuga de laboratorio. La considera la explicación más probable. Al mismo tiempo, el Congreso sigue investigando el papel de Anthony Fauci. En cambio, la OMS y gran parte de la comunidad científica sostienen que ninguna teoría ha sido demostrada. La razón es simple. Aún faltan datos clave. Sin esa información, una de las mayores dudas de este siglo sigue sin respuesta.







