Pobreza se mantiene prácticamente igual
ENAHO 2026 revela una caída del ingreso promedio de los hogares y un aumento de la pobreza
Costa Rica enfrenta una realidad económica desigual: los ingresos promedio de los hogares disminuyeron y la pobreza por ingresos aumentó ligeramente, mientras que la pobreza multidimensional registró una reducción. Así lo revela la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2026, presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) el 26 de octubre. Los resultados muestran que el ingreso promedio mensual de los hogares pasó de ₡1.209.825 en 2025 a ₡1.163.728 en 2026. La pobreza, por su parte, subió del 15,2 % al 15,4 %, mientras que la pobreza extrema se mantuvo en el 3,8 %.
La disminución del ingreso promedio fue del 3,8 % a nivel nacional, pero el impacto varió según la zona. En el área urbana, el ingreso mensual promedio cayó de ₡1.355.642 a ₡1.292.429. En la rural, pasó de ₡827.547 a ₡819.082. Estas cifras evidencian diferencias entre ambas zonas: los hogares urbanos reciben, en promedio, más dinero, pero también experimentaron una caída más pronunciada durante el último año.
Los datos regionales también reflejan brechas importantes. La región Brunca registra la mayor proporción de hogares en pobreza, con un 27,3 %, seguida de Huetar Caribe, con un 22,2 %. En Huetar Norte, el indicador alcanza el 21,3 %, mientras que en el Pacífico Central llega al 21 %. La región Central presenta la menor incidencia, con un 11,4 %. Estas diferencias muestran que las condiciones económicas de las familias varían considerablemente según la región donde residen.
En cifras absolutas, la encuesta estima que 298.713 hogares, en los que viven 919.313 personas, se encuentran en pobreza. De ese total, 73.830 hogares están en pobreza extrema, una condición que afecta a 242.993 personas. Esta clasificación se basa en la insuficiencia de ingresos para cubrir las necesidades establecidas por la metodología del INEC. La pobreza extrema identifica, específicamente, a los hogares cuyos recursos no alcanzan para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria.

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No todos los indicadores muestran un deterioro. La pobreza multidimensional bajó del 9,9 % al 8,9 % de los hogares, lo que representa una disminución de un punto porcentual. Este indicador no mide únicamente los ingresos disponibles, sino también las privaciones en áreas como educación, vivienda, salud, trabajo y protección social. Por eso, puede disminuir aunque los ingresos promedio caigan: ambas mediciones analizan aspectos diferentes de las condiciones de vida de la población.
La encuesta también permite observar diferencias en las fuentes de ingresos. Los salarios representan el 61,8 % de los ingresos de los hogares, mientras que el trabajo autónomo aporta el 16,2 %. Las transferencias, que incluyen pensiones, remesas y otras ayudas, también tienen un peso relevante. Entre los hogares pobres, los salarios representan el 30 % de los ingresos y las otras transferencias, el 32,1 %. Estos datos evidencian la importancia de las ayudas económicas para muchas familias, aunque no permiten determinar por sí solos las causas de la caída de los ingresos ni de los cambios en los niveles de pobreza.
El reto de las autoridades es investigar las causas de la reducción de los ingresos, fortalecer las oportunidades laborales y atender las diferencias regionales. Para la ciudadanía, estas cifras constituyen una base para exigir políticas sustentadas en datos y evaluar si las medidas públicas mejoran las condiciones de vida de las familias.







