El empate sabe a poco… y deja heridas abiertas en el clásico nacional.
En un Estadio Alejandro Morera Soto a reventar, Liga Deportiva Alajuelense y Deportivo Saprissa firmaron un 1-1 cargado de tensión, intensidad y cuentas pendientes en la jornada 16 del campeonato.
El golpe lo dio primero la visita. Al minuto 28, Kendall Waston volvió a demostrar por qué es un especialista en el juego aéreo: cabezazo letal y ventaja morada en pleno corazón rojinegro. El silencio en la Catedral fue tan pesado como el impacto del gol.
Pero la reacción manuda no tardó. Al 42, Ronaldo Cisneros tomó la responsabilidad desde el punto de penal y no falló. Con frialdad, decretó el empate que devolvió la vida a los locales justo antes del descanso.

El complemento mantuvo el pulso alto, pero sin contundencia. Ambos equipos insinuaron más de lo que concretaron, dejando la sensación de que el clásico quedó en deuda con el espectáculo en los segundos 45 minutos.
El resultado termina favoreciendo más a los tibaseños. Saprissa se consolida en la segunda posición de la tabla, firme en la pelea y con el liderato del Club Sport Herediano en la mira.
Del otro lado, la historia es distinta… y preocupante. Alajuelense sigue fuera de la zona de clasificación, en una posición incómoda que, de mantenerse, lo dejaría sin opciones de defender el título del semestre anterior.

El clásico terminó empatado en el marcador… pero no en las sensaciones. Porque mientras uno se afirma arriba, el otro comienza a mirar el torneo desde un lugar que no conoce… y que empieza a incomodar demasiado.
Fotos: Prensa UNAFUT



