Otra vez desde la sombra… y otra vez decisivo. Deportivo Saprissa encontró respuestas donde muchos no miran: en el banquillo. Cuando el panorama se complicaba en el Edgardo Baltodano, apareció Ariel Rodríguez para cambiar la historia.
Con el marcador 1-0 en contra ante Municipal Liberia, el llamado llegó en el momento justo. Minuto 64, movimiento preciso y definición que vale oro: el empate no solo silenció el estadio, también dejó la serie completamente abierta para definirse en Tibás.
Pero lo de Rodríguez ya no es casualidad… es costumbre. El atacante morado se ha convertido en el arma secreta más letal del equipo. Sus números lo confirman: cinco goles en el torneo, los mismos que su compañero Tomás Rodríguez, aunque con una diferencia brutal en minutos: 431 contra 1.301.
Y hay un detalle que lo hace aún más impactante: todos sus goles han llegado en la segunda mitad y entrando de cambio. Guadalupe, Liga Deportiva Alajuelense, Liberia y Puntarenas ya lo sufrieron… siempre en el momento donde más quema la pelota.
Si se amplía la mirada, su semestre es todavía más contundente. A sus cinco goles del Clausura 2026 se le suman seis en el Torneo de Copa, alcanzando 11 anotaciones y consolidándose como uno de los hombres más determinantes del plantel.
Y si hay una víctima favorita, es clara: Liberia. Ya le marcó en el campeonato y también en la Copa, convirtiéndose en un dolor de cabeza constante para los guanacastecos.
Mientras tanto, su futuro también se mueve fuera de la cancha. Rodríguez está cerca de renovar con el club y sigue persiguiendo marcas con la camiseta morada.
Ahora, la gran pregunta apunta al banquillo… pero esta vez al del técnico. ¿Seguirá apostando Hernán Medford por usarlo como revulsivo o finalmente le dará la titularidad en el partido que define todo?
Porque si algo ha quedado claro… es que cada vez que Ariel aparece, algo pasa. Y Saprissa, hoy más que nunca, necesita que vuelva a pasar.




