¿Qué ocurre con las casas de Perú?
Millones de viviendas en Perú siguen inconclusas por años, reflejando un fenómeno social y económico
En Perú, las casas de ladrillo expuesto forman parte del paisaje urbano. También son comunes las columnas de acero sobresaliendo y los pisos sin terminar. Para muchos visitantes parecen construcciones abandonadas. Sin embargo, cuentan otra historia. Reflejan una forma de construir que ha pasado de generación en generación. Esta práctica responde a razones económicas, sociales y culturales.
La mayoría de estas viviendas se construye por etapas. Las familias avanzan conforme reúnen dinero. El proceso puede durar años o incluso décadas. Muchas habitan el primer piso mientras continúan la obra. Después levantan los niveles superiores. Esos espacios suelen destinarse a los hijos o a otros familiares.
La historia de una familia del distrito limeño de Los Olivos refleja esta realidad. Construir el primer nivel tomó cerca de diez años. Los siguientes pisos requirieron más de una década. En total, la vivienda tardó entre 25 y 30 años en completarse. Hoy representa el esfuerzo de varias generaciones.
Durante años se creyó que dejar una vivienda sin terminar permitía pagar menos impuestos municipales. Sin embargo, especialistas aseguran que esa explicación no basta. El principal motivo es el alto costo de una vivienda formal. También influyen el déficit habitacional y la falta de financiamiento. Por eso, muchas familias construyen solo cuando tienen recursos.

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Esta práctica también tiene riesgos. Muchas viviendas no cuentan con supervisión técnica. Tampoco tienen estudios de suelo ni planos estructurales. Esto aumenta el peligro durante un terremoto. El tema preocupa porque Perú registra alta actividad sísmica. Expertos advierten que solo una pequeña parte de estas construcciones cumple con los estándares de seguridad.
El fenómeno también afecta la imagen de ciudades como Lima. Son frecuentes las fachadas sin revestimiento. También las varillas de acero expuestas y las estructuras listas para futuras ampliaciones. Muchas de esas obras nunca se terminan. Aun así, para millones de peruanos estas viviendas representan un patrimonio familiar. Crecen al ritmo de las posibilidades económicas de cada hogar.
Las casas inconclusas son mucho más que una curiosidad arquitectónica. Reflejan los desafíos de Perú en vivienda, planificación urbana y acceso al crédito. Detrás de cada muro sin pintar hay una historia de esfuerzo. También de ahorro y esperanza. El reto ahora es garantizar viviendas seguras para quienes las habitan.







