Historia de las flores amarillas que pocos conocen
Una canción, una telenovela argentina y las redes sociales convirtieron un detalle romántico en una tradición
Las flores amarillas que este 21 de setiembre aparecen en ramos, fotografías y publicaciones en redes sociales tienen detrás una historia más reciente de lo que podría pensarse. No se trata de una celebración ancestral ni de un día oficial para regalar flores. La tradición popular está relacionada principalmente con la telenovela argentina «Floricienta», estrenada en 2004, y con la canción «Flores Amarillas».
En la serie, la protagonista tenía el sueño de recibir flores amarillas de la persona que amaba. Esa historia quedó asociada a la canción del mismo nombre y convirtió a estas flores en un símbolo de amor, ilusión y esperanza. Desde el estreno de la producción han pasado 22 años. Sin embargo, el fenómeno no quedó únicamente en la televisión. Con el tiempo, las redes sociales recuperaron la referencia y la transformaron en una tradición viral.
Hay, además, un detalle que suele pasar desapercibido: la canción no establece por sí misma el 21 de setiembre como una fecha para regalar flores. Esa asociación apareció posteriormente y se fortaleció en las redes sociales. La historia de «Floricienta» se vinculó con la llegada de la primavera en el hemisferio sur. TikTok, Instagram y otras plataformas terminaron de convertir la costumbre en un fenómeno que se repite cada año.
¿Y por qué también se habla del 21 de marzo? La explicación está en los hemisferios. En el hemisferio norte, marzo marca la llegada de la primavera, mientras que en el hemisferio sur esta estación llega en setiembre. Por eso, la tradición popular adoptó el 21 de marzo para países del norte y el 21 de setiembre para países del sur. En ambos casos, la costumbre se relaciona con las flores, la renovación y los nuevos comienzos.

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Pero aquí aparece una curiosidad: el equinoccio, que es el momento del año en que el día y la noche duran casi lo mismo y que marca el cambio de estación, no necesariamente ocurre el día 21. En Costa Rica, por ejemplo, el equinoccio de marzo de 2026 ocurrió el 20 de marzo a las 8:46 a. m., mientras que el de setiembre ocurrirá el 22 de setiembre a las 6:05 p. m. Es decir, el 21 de marzo y el 21 de setiembre son fechas utilizadas popularmente por esta tendencia. No corresponden necesariamente al momento exacto de los equinoccios todos los años.
Costa Rica tiene, además, otro dato particular. El país está en el hemisferio norte, por lo que setiembre no marca aquí el inicio astronómico de la primavera. Aun así, la tradición del 21 de setiembre se extendió por Costa Rica y otros países de la región. Esto ocurrió principalmente por la influencia cultural de «Floricienta» y de las redes sociales. Para muchos costarricenses, la fecha funciona más como una tradición popular y cultural que como una celebración directamente relacionada con el cambio de estación.
Y aunque para algunas personas puede parecer innecesario establecer un día para regalar flores, un detalle puede darse cualquier día. Esa es precisamente una de las particularidades del fenómeno. No existe una obligación ni una regla sobre quién debe recibirlas o qué tipo de flor debe ser. Tampoco importa su tamaño ni el material con el que estén hechas: pueden ser naturales, artificiales o incluso elaboradas a mano. Con los años, lo que comenzó como un gesto romántico se amplió a amigos, familiares y personas especiales. Hoy también se asocia con cariño, amistad, alegría, gratitud y buenos deseos. Una tradición nacida en la televisión hace 22 años terminó encontrando una segunda vida en internet.





