San José, Costa Rica. El reciente informe de Índice de Precios al Consumidor (IPC) revela que Costa Rica continúa sumida en una deflación, alcanzando una variación anual acumulada del -1,77%, la más alta desde el inicio del registro del indicador. Este fenómeno ha persistido durante siete meses consecutivos, generando inquietudes en la economía del país.

Nelson Castillo, coordinador de la Unidad de Índices de Precios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), destaca que la variación anual negativa no se observaba de manera tan pronunciada desde 2015. En agosto de 2023, la deflación alcanzó su punto más bajo, marcando un -3,28% en la medición interanual.

Las proyecciones del Banco Central de Costa Rica (BCCR) indican que la deflación persistirá durante el primer trimestre de 2024, aunque se espera que los valores sean menos negativos. Se anticipa que la inflación regrese al rango de tolerancia a principios del segundo semestre del año.

En términos mensuales, el IPC registra un leve aumento del 0,01%. El 43% de los 289 bienes y servicios incluidos en el índice experimentaron un aumento de precios, destacándose productos como el tomate, paquetes turísticos al extranjero, cebolla, chile dulce y arroz.

Por otro lado, el 39% de los bienes y servicios disminuyeron de precio, siendo la gasolina, la telefonía móvil y los automóviles nuevos algunos de los principales contribuyentes negativos.

A pesar de estos datos, la población sostiene que no percibe mejoras en la economía y, en cambio, experimenta un aumento en sus gastos diarios. Los expertos señalan que, aunque la tendencia es hacia la deflación, los salarios no han experimentado un aumento, sino que han permanecido congelados, generando preocupaciones sobre el impacto económico a largo plazo.

andrea castro

Porandrea castro

Periodista