El fútbol costarricense vuelve a quedar mal parado a nivel internacional. Un reciente informe del Centro Internacional de Estudios del Deporte (CIES) revela que Costa Rica es el tercer país del mundo donde menos duran los directores técnicos.
Según el estudio, los entrenadores en el país permanecen en promedio apenas 197 días en el cargo, es decir, poco más de seis meses.
Solo las ligas de Chipre y Perú presentan una mayor inestabilidad en los banquillos, con cifras aún más bajas en cuanto a permanencia de entrenadores.
Este dato refleja una realidad que se ha vuelto común en el fútbol nacional: la poca paciencia para sostener procesos deportivos a largo plazo. En la mayoría de los casos, los técnicos no logran consolidar una idea antes de ser removidos.
Ejemplos recientes sobran. Casos como los de Walter Centeno en Herediano, Luis Marín en Alajuelense o José Giacone en Saprissa evidencian ciclos cortos, marcados por resultados inmediatos y poca estabilidad.
Incluso, esta tendencia no es nueva. En años anteriores, Costa Rica llegó a ocupar el primer lugar mundial en este apartado, con técnicos que duraban menos de cuatro meses en promedio, lo que confirma que el problema es estructural.
En conclusión, el fútbol tico sigue atrapado en una dinámica de cambios constantes, donde los resultados mandan y los procesos quedan en segundo plano.



