Un sueño político puede arrancar con unidad, disciplina y objetivos comunes. Sin embargo, con el paso de los días, esa imagen puede desmoronarse como un castillo de arena.
Durante esta administración legislativa, cuatro de las cinco fracciones han enfrentado rupturas o divisiones internas, dejando como resultado ocho diputados independientes. El fenómeno ha golpeado a distintos partidos y se convierte ahora en una advertencia para el nuevo oficialismo.
La diputada Pilar Cisneros ya se había referido a este tema durante el programa La 1era Palabra, en medio del análisis sobre las tensiones que pueden surgir dentro de una bancada cuando aparecen diferencias de criterio, liderazgo o estrategia política.
Uno de los temas que podría generar tensión dentro de la fracción de Pueblo Soberano es el ROP. Nogui Acosta, jefe de fracción, ha manifestado su oposición a ese proyecto, lo que abre la pregunta sobre cómo manejarán las diferencias internas sin afectar la agenda legislativa.
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El reto para la nueva bancada será mantener la unidad y convertirla en una herramienta para agilizar proyectos, sin caer en divisiones, rupturas ni mociones excesivas que terminen frenando las votaciones en el Congreso.



