Laura Fernández marca diferencias con Diego Miranda y Rodrigo Chaves en menos de 48 horas
La presidenta de la República, Laura Fernández, marcó en menos de 48 horas diferencias públicas con dos figuras políticas: el alcalde de San José, Diego Miranda, y su ministro de la Presidencia y de Hacienda, Rodrigo Chaves.
Los episodios ocurrieron durante y después de las celebraciones por los 205 años de la Independencia de Costa Rica y dejaron a la mandataria respondiendo tanto a cuestionamientos externos como a la actuación de uno de los principales jerarcas de su gabinete.
Cruce con el alcalde de San José
El primer episodio se produjo el 15 de septiembre durante los actos oficiales realizados en el Parque Nacional, en San José.
Durante su intervención, el alcalde Diego Miranda hizo un llamado al diálogo y al trabajo conjunto entre la Municipalidad de San José y el Poder Ejecutivo para atender distintos problemas de la capital.
Sin embargo, el discurso también incluyó cuestionamientos hacia la administración de Fernández y hacia integrantes de su Gobierno.
La presidenta respondió posteriormente y aseguró que parte de las afirmaciones realizadas por Miranda estaban basadas en el desconocimiento.
El intercambio evidenció nuevamente las diferencias entre el Gobierno y el alcalde josefino, quien ha solicitado una mayor coordinación con instituciones del Ejecutivo en diferentes temas relacionados con la capital.
Fernández cuestiona actuación de Rodrigo Chaves
Un día después, la mandataria también se distanció públicamente de una actuación de Rodrigo Chaves, actual ministro de la Presidencia y de Hacienda.
Fernández calificó como un “error” la respuesta que Chaves dio a un ciudadano durante las actividades patrias del 14 de septiembre en Cartago.
El incidente ocurrió cuando el ciudadano cuestionó al jerarca por la solicitud de identificación para ingresar a una actividad oficial. Chaves respondió mediante expresiones y gestos que posteriormente generaron críticas de distintos sectores políticos.
Fernández aseguró que conversó con el ministro sobre lo ocurrido y dejó claro que no compartía su reacción.
Pese al cuestionamiento, la presidenta ratificó su confianza en Chaves y descartó que las solicitudes de algunos diputados para separarlo del gabinete determinaran su decisión.
El propio Chaves reconoció la autoridad de Fernández como presidenta, aunque defendió su actuación y explicó que su respuesta buscó, según su versión, desactivar el intercambio con el ciudadano.
Analista señala posible mensaje de autoridad
El politólogo Sergio Araya considera que ambos episodios también pueden analizarse dentro de la relación política que mantiene Fernández con las figuras que la rodean.
Según el analista, las actuaciones de la mandataria podrían formar parte de una estrategia para reafirmar su autoridad política, particularmente frente a los comentarios sobre una eventual “copresidencia” o sobre el peso que mantiene Rodrigo Chaves dentro de la actual administración.
Se trata de una interpretación del especialista sobre el comportamiento político de la mandataria y no de una posición expresada por Casa Presidencial.
En menos de dos días, Fernández dejó así dos respuestas distintas frente a situaciones de confrontación pública: rechazó los cuestionamientos planteados por Diego Miranda y, en el caso de Rodrigo Chaves, calificó su actuación como un error, aunque mantuvo intacta su confianza en el ministro.
Los episodios colocan nuevamente bajo atención pública la forma en que la presidenta ejerce su autoridad frente a actores externos y dentro de su propio gabinete.




