Un fallo cambió el rumbo de Starship
El vuelo 14 dejó sobre la mesa los desafíos que separan una hazaña técnica de un sistema operativo
El Starship, el megacohete desarrollado por SpaceX, empresa fundada y dirigida por Elon Musk, consiguió algo que durante años parecía reservado para las siguientes etapas del proyecto. En su decimocuarto vuelo de prueba, alcanzó por primera vez la órbita terrestre y desplegó 26 satélites Starlink V3. El logro marca un cambio en el desarrollo del vehículo. Ahora debe demostrar no solo que puede despegar y regresar, sino también operar en el entorno orbital.
La misión, sin embargo, estuvo lejos de ser perfecta. Poco después de separarse del propulsor Super Heavy, uno de los motores de Starship se apagó antes de lo previsto. Durante algunos minutos, SpaceX incluso contempló abandonar el intento de inserción orbital. Los ingenieros determinaron que la nave aún tenía capacidad para realizar la maniobra y finalmente logró entrar en órbita.
Ese momento resulta relevante porque alcanzar una órbita exige que la nave llegue a una velocidad suficiente para permanecer alrededor de la Tierra. De lo contrario, seguiría una trayectoria de ida y vuelta. Los 13 vuelos anteriores utilizaron perfiles suborbitales. Esta vez, Starship consiguió mantenerse en órbita y transportar una carga útil real.
La carga también marcó una diferencia. Los 26 satélites Starlink V3 fueron desplegados a unos 269 kilómetros de altitud y comenzaron a establecer comunicación después de su liberación. SpaceX plantea que esta nueva generación tendrá mayor capacidad que los satélites anteriores. Starship podría convertirse en una pieza central para ampliar la constelación.
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Pero el vuelo terminó antes de lo previsto. La misión estaba diseñada para durar unas 10 horas y finalmente se extendió por cerca de tres. SpaceX decidió adelantar el regreso. La nave realizó un descenso controlado sobre el Pacífico y terminó en el agua, donde quedó envuelta en fuego tras el impacto. La recuperación de Starship no estaba contemplada para este vuelo.
Ahí aparece el siguiente capítulo: hacer que el logro pueda repetirse. Starship fue concebida como un sistema reutilizable. Para llegar a ese punto, todavía debe resolver aspectos como la confiabilidad de sus motores y el comportamiento del escudo térmico. También deberá demostrar un aterrizaje controlado y, más adelante, el reabastecimiento de combustible en órbita.
La relevancia de la prueba va más allá de la órbita terrestre. NASA trabaja con una versión de Starship como uno de los vehículos destinados a sus futuras misiones Artemis hacia la Luna. Musk mantiene el objetivo de utilizar el sistema para apoyar futuras misiones a Marte. El vuelo 14 no resolvió esos desafíos. Sin embargo, puso a Starship, por primera vez, en el escenario donde tendrá que enfrentarlos: el espacio orbital.





